La mentira de los Nómadas

La mentira de los Nómadas

“La muerte está siempre en camino, pero el hecho de que no sepamos cuándo llega parece suprimir la finitud de la vida. Lo que tanto odiamos es esa precisión terrible. Pero como no sabemos, llegamos a pensar que la vida es un pozo inagotable. Sin embargo, todas las cosas ocurren sólo un cierto número de veces, en realidad muy pocas.
¿Cuántas veces recordarás cierta tarde de tu infancia, una tarde que es parte tan entrañable de tu ser que no puedes conccebir siquiera tu vida sin ella? Quizás cuatro o cinco veces más. Quizás ni eso ¿Cuántas veces más mirarás salir la luna llena? Quizás veinte. Y sin embargo todo parece ilimitado.”

Leila Guerriero en “Zona de Obras” citando a Paul Bowles.

¿Te lo pusiste a pensar alguna vez? ¿Cuántos días le quedan a tu vida? ¿Cuántas veces más vas a abrazar a esa persona que tanto querés? ¿Cuánto viajes más vas a hacer?

Alguna vez tuve un discurso que no me habilitaba a refutar y llenos de clichés. Era más o menos así: “Amigo lector: Yo tenía un trabajo en una oficina de 9.00 a 18.00, pagaba mi jubilación, tenía una linda casa, vacaciones en Enero y poco más. Así que dejé todo, renuncié a mi trabajo y me fui a viajar por el mundo. Salí de mi zona de confort porque la vida está más allá de la pecera y bla bla bla…”
¿Lo escuchaste alguna vez?

Dejame decirte una cosa: es mentira.

Es mentira que trabajar en una oficina es sinónimo de estar condenado a una vida tediosa y carente de sueños.

Es mentira que quienes viajan viven en el rockandrol de la zona del inconfort.

Es mentira que hay que dejar todo para ser feliz.

Es mentira que hay una fórmula.

Es mentira que se es o no se es.

Yo pensaba que era así: que viajar, lo que se dice viajar, era irse sin ticket de vuelta. Era quemar todo y saltar al vacío sin saber qué carajo te iba a pasar. Era salir a vivir y no saber cuándo volver.

Sí, claro. Lo hice y lo hice con todas mis tripas.

Pero no nos creas, muchos de nosotros los nómadas pasamos mucho tiempo en la comodidad de conocernos las rutinas de viaje: en cierto punto se hace fácil salir a dedo, vivir con una carpa y tres monedas en el bolsillo. En otro punto se hace fácil amar por una noche, desapegarse de amigos de dos días e ir soltando amaneceres por el mapa.

Creamos puntos ciegos que no nos dejan ver que un día cualquiera podemos estar en una isla del caribe o que estamos cerrando la noche en algún bar de Praga.

Entonces, ese discurso del “viajo para vivir la vida” se vuelve vacío. Viajar por viajar, el automático del que escapamos alguna vez, nuevamente, comienza a invadirlo todo.

No sé a vos, pero a mí la vida se me torna gris cuando lo incómodo se me hace fácil. Cuando dejo de sentir como se me estrujan las tripas. Sea que esté viajando por una selva en centroamérica, en una oficina de 9.00 a 18.00 o trabajando desde el living de mi casa.

Y que importante se hace esto de que la vida es limitada, querida amiga. Porque todo lo que hacemos, lo hacemos una cantidad limitada veces.

¡Uf! No creo que exista una verdad tan verdadera como esa.

Entonces ¿Por qué seguir viajando cuando no existe la pulsión del movimiento?

¿Qué sucedería si te contáramos, nosotros los nómadas, que pateamos el tablero y volvimos a tener una casa, un perro, facturas de luz y raíces en los pies?

¿Qué pasaría si escribiésemos que nos dimos cuenta que no serán muchas más las oportunidades de juntarnos con nuestros amigos de la infancia, de abrazar a nuestra familia o de volver a sentirnos parte de una casa?

Sí mi amiga, te escribo esto y me contradigo con otras cosas que habrás leído ¿Quién dijo que un escritor no se contradice? ¿Quién dijo que la contradicción es mala palabra?

A veces siento que la vida misma es contradicción. Existir en esa dualidad de los extremos: ser Yo Nómada y Yo Hogar a la vez.

De saber que el tiempo es limitado y que cada extremo, aunque parezca extraño, tiene su punto medio.

Ser Nómada que busca, constantemente, su hogar.

Ser Hogar en busca del constante movimiento.

¿Te lo preguntaste alguna vez? ¿Cuántas veces sentiste la necesidad volver al hogar? ¿Cuántas veces, ya viviendo la vuelta, tu corazón nómada comenzó a gritar tan fuerte que te fue imposible no escuchar su llamado?

23 thoughts on “La mentira de los Nómadas

  1. Te leo con cierta emoción. Hace meses que escribo y re-escribo este post en mi cabeza. Cansada de leer que “viajar lo soluciona todo”. Cansada de sentir que viajo por viajar. Quizá me anime a escribirlo, quizá con el tuyo sea suficiente. Igualmente, muchas gracias por escribirlo. Necesitaba leer algo así. Saludos!

    1. Las ideas viajan por el éter buscando un canal humano para que las aterrice al papel.
      Tal vez haya revoloteado tanto contigo que se vino a mi, a ver si bajaba por mi pluma.
      Adelante con escribir eso!!!

      Abrazo!!!

  2. Hola Nicolás!

    ¡QUÉ B-U-E-N-O!

    Pedazo de post.

    Mira qué hacía tiempo que no leía un post de un blog que realmente… me dijera algo con “sustancia”.

    Creo que todos los que “hemos viajado de verdad” te entendemos: sí, el ser humano es tan contradictorio, ¿verdad?

    Todos esos nuevos “travel bloggers” que aparecen cada día, todos cortados por el mismo patrón, y que realmente no tienen nada original que aportar al mundo, deberían leer este post tuyo.

    ¡¡¡OLÉ!!!

    ¡Un fuerte abrazo desde España!

    1. Gracias Jorge.
      Yo creo que se venden dos o tres fórmulas que dicen: si tienes un blog, este es el camino porque yo he facturados 30mil euros mensuales.
      Y creo, en mi opinión, que ese no debería ser el camino. Sobre todo si uno tiene un blog de viajes ¡Se ha perdido literatura en la narración de los viaje! Yo hace 5 años que tengo este blog y hace 10 años que me muevo en el mundo blogger y he visto una transformación tremenda.

      Por eso es que estoy lanzando un taller de escritura de viajes con Jime Sánchez de http://www.lavidadeviaje.com, para volver a conectarnos, desde las palabras escritas, con cada viaje y narrarlo de una manera distinta, fiel a lo que sea cada uno.

      Abrazo grande!

  3. Hola!
    Me ha gustado mucho el post. Me parece bueno que se hable y se escriba con sinceridad. Cada día estoy más convencida de que no hay modelos establecidos para hacer algo, que está bien querer irse y está bien querer volver, que está bien contradecirse porque eso significa que cambiaste, que probaste algo, aprendiste y ahora queres otra cosa.
    En esta vida tenemos un número limitado de oportunidades, así que mejor darnos cuenta a tiempo e intentar aprovecharlas todas.
    Saludos, Cati

  4. Estamos en ruta por América del Sur sin tiempo de regreso. Y cada día de colores se suele contrastar con el recuerdo de mi casa, de mis seres queridos y de la comida que más me gusta. Extraño la comodidad y al seguir en nuestras rutas, somos una extraña incongruencia de sentimientos que buscan permanentemente el equilibrio.
    Bien por esas palabras y las compartimos plenamente.
    Un abrazo,
    Felipe&Martha
    Colombia

  5. Hola Nicolas! Me gusto mucho tu nota, me sentí muy identificado, gracias por compartirlo.
    Si uno es feliz con lo que hace, no deberia cambiarlo. Esta de moda cuestionar a aquellos que trabajan de 9-18 y quieren tener su casa, su familia, su perro, etc. Solo porque es lo que “normalmente” se hace, y supuestamente hay que salir de la zona de confort. Hay personas que les gusta todo eso, y son felices así.

    En mi caso, quizas fue diferente. Consegui todo eso, forme una hermosa familia, construi una casa, tuve un hijo, y el impulso a viajar, a explorar, era muy fuerte.. yo lo sentía. Asi que luego de muchas conversaciones con mi mujer, decidimos arrancar un viaje de un año alrededor del mundo, llevando a mi hijo de 5 años. La experiencia es muy buena, y me permite ver otras perspectivas de la vida, extrañar y valorar lo que tengo esperandome en mi ciudad, pero, como todo, tiene sus altibajos.

    Yo creo que es una experiencia, que .. si se puede y se quiere … se tiene que vivir al menos una vez en la vida.

    Te mando un abrazo de Jaipur, India 🙂

  6. La verdad, Nicolas, es que yo no tengo la pasion de nomada. Para nada. Me suscribi a tu blog porque quiero tratar de entender a alguien que si tiene esa pasion. Considero que la vida misma es un viaje de ida. Sabemos cuando comienza y no sabemos cuando termina ni aun cuando los medicos te den una mala noticia, je. Asi que no conozco otra forma de vivir que no sea con mariposas en el estomago. Cuando termino un proyecto o cuando me aburro de el, comienzo otro. Asi ando yo en este viaje. Un saludo

  7. Nico te conozco de los años en Zonamerica, yo trabajaba en Adium. Hoy ya no estoy ahi, mi vida pasa por otro lado, pero rescato de esto que escribiste, de que la búsqueda es la que realmente nos mantiene en movimiento, en un movimiento de descubrir y redescubrir la vida en si misma!! Saludos!!

  8. Gracias por escribir este post! Me reconforta sentir q si me pasa que no quiero moverme mucho por un tiempo o en indefinido no debo sentirme viajera culpable… Le diste palabra a sentimientos que se mezclan y enredan en mi cabeza desde que volví… Tan cierto, somos paradojales… aceptarlo y disfrutar que si queremos quedarnos así sea, y si queremos volver a emprender el camino viajero siempre se está a tiempo de irnos y de volver… aunque cueste. Un abrazo!

  9. Y sí, cuando el movimiento se vuelve bandera, también se vuelve rutina. Viajar también cansa, a viajar también se aprende. Buscar las carreteras donde hacer dedo cada mañana, un sitio para dormir, salir a explorar una ciudad nueva. Hasta en lugares desconocidos una mantiene su rutina y empiezo a pensar que sí es cierto que somos animales rutinarios. Pero es que como me gusta decir, al final mi casa está conmigo, mi hogar soy yo y los amigos aunque lejos, están, están conmigo.

    1. Es que se ha estigmatizado la rutina.
      Yo recuerdo que cuando viajaba a dedo, con carpa y durmiendo en bosques, me sabía el paso a paso de lo qué hacer. Era necesario seguir ciertas rutinas para facilitar el camino.

      Abrazo Andrea y gracias por pasar 🙂

  10. Hace días estaba con una intranquilidad haciendo ruido desde adentro. Al leer este post, entendí. Entendí que soy nómada y hogar a la vez y que eso no tiene nada de raro, nada de confuso. Y ahora la intranquilidad ya no hace tanto ruido.

    GRACIAS

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