SER NÓMADA EN TIEMPOS MODERNOS

SER NÓMADA EN TIEMPOS MODERNOS

¿Qué es eso de ser nómada? ¿Aún existe? ¿Cómo nos vinculamos quienes no vivimos en un lugar en concreto? ¿En realidad podemos decir que estamos “viajando”? ¿Cómo nos han transformado las conexiones, redes e internet? ¿Cómo pasó el gato a ser un animal doméstico? ¿Estamos condenados a tener vecinos molestos?

Preguntas que me planteo algunas veces cuando estoy en la ruta viajando en autostop por Europa del Este, tomando una cerveza en alguna playa del Caribe o calentando el agua para el mate en la casa de mi madre. 

Te invito a develar estas cuestiones y que te quedes con muchas más preguntas que respuestas.

El texto es un poquito largo (vale scrolear), pero al final la lectura habrá válido la pena (en caso de que no… lo siento, no hay devoluciones)

El estado natural del ser humano

Pienso en un cuento. Algo así como un relato de aquellos del “Erase una vez” que salían en los ochenta acerca del ser humano siendo nómada. Una familia: hombre, mujer e hijos pertenecientes a una tribu. Una lanza, ropa de piel de algún oso polar, bolsas de cuero que servían para transportar lo necesario (que vaya a saber lo que era necesario en aquella época). 

El silencio de un mundo despoblado, los continentes congelados, algún mamut en la tundra a contra luz de una puesta de sol, un tigre dientes de sable y un roedor persiguiendo una rebelde nuez marrón ¡Ah! No, esperá. Esa película ya la vi.

Me imagino a ese prematuro ser humano, caminando en tribu, alrededor de ese fuego recién descubierto, teniendo por familia a todos los miembros de la manada, creando ese sentimiento del “ser parte”, persiguiendo el camino ese que aún no estaba hecho, reproduciéndose y regando de seres humanos todo el planeta tierra. En mi ignorancia en estas cuestiones de evoluciones y darwinismos, tengo la firme convicción de una cosa:

>> El nomadismo es el estado natural del ser humano 

Vaya a saber uno el por qué un buen día esa tribu dijo: “bueno muchachos, acá nos quedamos” y comenzaron a construir chozas, criar chanchos, tener gatos de mascotas, extinguir mamuts, plantar maíz, tener vecinos, hacer calles, elegir reyes, levantar murallas, matar a esos vecinos y conquistarles el espacio, adorar estatuas y colgar carteles de “Bienvenidos a Santa Marta. 9.234 habitantes”. 

Tiendo a creer que esa tribu se estacionó por un motivo muy similar al de Forrest Gump cuando paró de correr luego de tres años, dos meses, catorce días y dieciséis horas: porque estaba cansada. Solo por eso.

Gente y pueblos nómadas han existido siempre y aun existen. Beduinos en tierras árabes, Tuaregs en el desierto del Sahara o Gitanos en Europa. Pero cada vez más se ven reducidos a pequeños grupos, acorralados por un mundo de fronteras y leyes migratorias.

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Pienso en la palabra viajar. En todo su contenido. 

Pienso cuando la gente me dice: “así que usted anda viajando” y del cómo no sé qué mierda contestar. Si la pregunta me la hacen en una conversación de paso, me resigno y les digo que sí, que ando de viaje. Pero la verdad es otra, porque si me pongo a analizar en mayor profundidad, yo no estoy de viaje. No al menos en lo que significa en nuestra sociedad el “viajar”.

Te explico: nos hemos criado en una sociedad sedentaria, de esa que cría gatos y se pelea con los vecinos. Esta sociedad ve como algo ajeno eso del viajar. Tal vez no ajeno, sino como algo extraordinario. Algo que uno hace de vacaciones o en algún período largo de tiempo cuando se es joven y se anda en busca de holandesas rubias o australianos de dos metros de altura.

Hoy en día, el moverse de un lugar a otro, va a contrasentido de la vida que se piensa “normal”. El viaje es tomado como algo fuera de lo común, desnaturalizado de nuestra parte medular del Ser.

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Esta es de mi oficina en una playa de El Salvador cuyo nombre no recuerdo y fue donde escribí esta nota.

Aun así, y aunque parezca contradictorio, creo que la sociedad está cambiando. O al menos en una parte de ella. Creo que estamos frente a una generación que está creando un nuevo estrato social, esa que viene naciendo desde hace treinta años y es hija de la crisis de un sistema que cada vez abruma más con sus exigencias y obligaciones enajenantes.

A la vez, este mundo en que nos toca vivir nos regala herramientas para que cada vez más dependamos menos de un espacio geográfico en concreto.

Te voy a hacer más claro: hoy en día se está creando una tribu global que se víncula desde lo virtual. Estamos ante un resurgimiento del nomadismo. Para que quede más bonito el rótulo, lo llamaremos “Neonomadismo”.

Marshal McLuhan hablaba de cómo las sociedades se transformaban en base a los cambios tecnológicos que se presentan. Cuando ese nómada primario inventó el aparato para abrir la tierra y plantar la semilla, se tuvo que quedar en ese lugar para cuidar su plantío y cosecharlo (claro ¿qué pensabas? ¿que la analogía con Forrest Gump era en serio?) (ahora que pienso, por eso debe ser que los gatos aparecieron y ellos mismos decidieron domesticarse. Porque el gato va donde haya comida y confort, eso respondería una pregunta que dejé planteada al principio). 

Cuando a Gutemberg se le ocurrió inventar la imprenta estaba inventando algo enorme que cambiaría el curso de la humanidad: la masificación, archivación material y producción en serie del conocimiento humano (¿por qué creés que el catolicismo tuvo ese auge global?). Cuando Thomas Edison le robó la idea a Tesla sobre la electricidad permitió dar luz a la noche y sirvió de base para todo lo que iba a venir en nuestra era.

 

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Aquí mi oficina en el sur de Italia, justo antes de comenzar a trabajar un buen desayuno frente al mar
>> En estas décadas pasadas, la creación de internet ha transformado nuestra sociedad

Este cambio tecnológico crea a ese flaco de barba que es fotógrafo freelance y tiene veinte mil seguidores en Instagram, la rubia anglosajona que hace el diseño de diversas páginas web, el poeta devenido en cronista de viajes para su blog de cuarenta mil visitas mensuales, la youtuber que se filma con la GoPro el salto desde la cima de alguna sierra, y el escritor que dejó el periodismo para hacer un libro de viajes y venderlo online por Amazon.

Ejemplos de personas que no necesitan ahorrar para invertirlo en ladrillos, ni tienen que comprar comida para gatos o pedirle al vecino que baje el volumen de la radio porque le llega adelantado el relato del  partido de fútbol. 

>> Personas que descubrieron que ya no tenía sentido continuar reproduciendo patrones culturales de una tribu industrializada y siguieron a otra tribu, esa que viaja, que se mueve y se empodera del mundo.

Estamos frente a una nueva manera de vincularnos. Esta generación, que ya nace con un ipad abajo del brazo, establece nuevos tipos de relaciones a todo nivel: de amistades, laborales, familiares, sentimentales o artísticas. 

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Mi oficina en Sarajevo tenía toda la vista de la ciudad


Ha cambiado el concepto de presencia
, porque ya no marchan juntos de la mano, ahora se siguen en Twitter. El circulo alrededor del fuego se ha cambiado por las videoconferencias. Las colaboraciones y las producciones de símbolos que los unen bajo un mismo patrón de reconocimiento navega en el éter de las redes.
Esta nueva tribu digital cambió la lanza por el lápiz óptico, el bolso de cuero por la mochila Quechua de sesenta litros, o al mamut a contra luz en el horizonte de la tundra por la selfie de una atardecer en alguna playa del pacífico.

El mochilero, el flashpacker o el viajero itinerante se reconoce cuando se cruza con otro, por más que nunca hayan compartido el camino o alguna charla  tras una presentación formal.

Por eso, para muchos de nosotros, el viajar es mucho más que viajar. Es una forma de vida, es ser parte de una tribu global, es traer de nuevo ese estado natural de una humanidad que nació caminando y en movimiento constante. Solamente debemos resignarnos a no poder criar gatos o tener vecinos molestos.

3 thoughts on “SER NÓMADA EN TIEMPOS MODERNOS

  1. Gracias por todo y cada una de las palabras…. cuando uno empieza a leer se da cuanta de quien escribe, como cuando te cruzas con otro viajero en el camino, lo miras y ya sabes mucho de el. Gracias por describir la tribu, por crear comunidad y compartir. Pura vida!

  2. Soy de las personas que por las normas de la sociedad y la propia historia personal se encuentran como atascados entre la burocracia de la vida cotidiana, con gatos (o perros) y vecinos molestos, en el intento de adoptar un estilo de vida en el que me pueda sentir mas yo, ese yo que es viajero y que necesita estar en movimiento descubriendo lugares del mundo. Felicitaciones por este espacio, gracias por compartir tus experiencias y reflexiones como estas.

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