CARTAS A MI REGRESO #VI Del bloqueo artístico y el miedo al espejo

CARTAS A MI REGRESO #VI Del bloqueo artístico y el miedo al espejo

Te quiero escribir y toda frase que tecleo vuelve para atrás. El cursor tintinea. Quedo mirando la pantalla. Borro. Comienzo de nuevo. Me quedo quieto y abandono. La misma historia de otras veces. Hace casi un mes que no escribo nada serio. Hace un poco más de un mes que volví. 

Quiero decirte que este bloqueo tal vez sea parte de este retorno. Puede que este lugar, el pueblo en que estoy, me conecte con algo que fui y el miedo de volver a ser algo que ya he sido me está deteniendo en el fluir de mi escritura. O tal vez no me dejo fluir por miedo a encontrar algo que no me guste. Es complicado, lo sé. Te pido disculpas si te entrevero.

¿Cómo es esto? Julia Cameron lo explica mucho mejor que yo: lo que sí sé, es que el bloqueo no es pereza ni es falta de tiempo, no es escasez de ideas o incapacidad, no es nada de todo lo que pienso que podría llegar a ser. El bloqueo es eso y punto: la incapacidad de comenzar algo. Y que tiene una base fundamental: el Miedo.

“No llames pereza a la incapacidad para empezar. Llámalo miedo. Miedo es el verdadero nombre de lo que aflige al artista bloqueado. Puede ser miedo al fracaso o miedo al éxito. Lo más frecuente es que sea miedo al abandono.” 

El no sentirme en la capacidad de sostener lo que empiezo a veces juega de esta manera y se me generan diálogos en mi cabeza tales como: “¿Para qué vas a empezar esto si capaz que mañana no tenés más ganas de hacerlo? ¿En serio vas a hacer esto otro? ¿Y si te va mal? ¿Si no tiene la llegada que querés? ¿Y si la embocás y a la gente le gusta? ¿Cómo lo vas a manejar? ¿Quién sos vos para manejarlo?” 

En dos segundos paso de verme incapaz de hacer algo a sentirme un impostor en lo que hago. “Se van a dar cuenta” me digo.

El autoboicoteo comienza allí donde no me siento merecedor.

“Una de las cosas que merece la pena destacar de nuestra rehabilitación creativa es nuestra renuencia a tomarnos en serio la posiblidad de que el Universo pueda estar colaborando con nuestros planes de expansión (…) Nuestra sensación de ser un fraude es aún demasiado fuerte como para gestionar el éxito” dice Julia Cameron sobre las sincronías y las formas que tiene la vida de traernos infinitas posibilidades.

Mientras leo sobre esto en el “Camino del Artista”, Julia me escribe:

“No llames pereza al aplazamiento (…) El miedo es lo que bloquea a los artistas. El miedo a no ser lo bastante bueno. El miedo a no terminar. El miedo al fracaso y al éxito. El miedo a no empezar en absoluto.” 

Pareciera que ella escribe para mi, letras que trascienden el tiempo y treinta años después me golpean como una verdad revelada.

Por eso creo que me di cuenta que este miedo también está alojado en este retorno. Porque el regreso ha sido más duro y extraño de lo que tenía calculado. Yo ya sospechaba que este Yo que volvía era diferente al otro que se había ido. Pero lo que no calculaba era que a este que soy ahora le aterrara la idea de toparse con el que había dejado atrás. 

Algo así piensa mi cabeza: “Volviste a un punto en el que ya estuviste. Tené cuidado flaco de no olvidarte de tus pasos, de perder el norte en aquello que no querés volver a repetir.” Es un miedo ficticio, lo sé (¿qué miedos no lo son?), pero algo me dice que no quiero enfrentarme a este espejo por miedo a lo que vea reflejado. Y el espejo, de este que soy, es mi escritura.

¿Sabés dónde se manifiesta también? En los ojos de la gente con la que me reencuentro. Porque cuando ellos me miran y me hablan ven a alguien que no soy, me preguntan por cosas que yo ya he dejado atrás hace tiempo, me llaman por un nombre con el cual ya no tengo nada que ver. A veces siento que un mundo nos separa.

Quiero gritar. Quiero salir corriendo.

Me recluyo.

Tengo miedo de irme acostumbrando.

Me resigno y los días pasan.

Me sigo diciendo que estoy aquí de paso pero ¿cómo estar de paso en un lugar donde alguna vez te crecieron raíces?

Aún no tengo la respuesta, por eso te escribo, para compartirte mis preguntas.

Mientras trato de poner mi cabeza en “modo on”, avanzo (o trato). Con miedo, es cierto, pero no le doy importancia. Voy paso a paso. 

“Antes que nada, debes darte permiso para empezar por lo pequeño y dar pasitos de bebé (…) establecer objetivos imposibles crea un miedo enorme, cosa que provoca aplazamiento” dice Julia. Y yo le hago caso, por eso retomo la escritura y comienzo con algo sencillo así: “Quiero escribir y toda frase que tecleo vuelve para atrás. El cursor tintinea, quedo mirando la pantalla. Borro. Comienzo de nuevo…”

3 thoughts on “CARTAS A MI REGRESO #VI Del bloqueo artístico y el miedo al espejo

  1. Me encanta sentirme reflejada en tus palabras, como un espejo. Inspira a dejar el miedo y atreverse a hacer desapegandose del resultado.
    Cariños

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