CHECK-IN EN MI CABEZA

CHECK-IN EN MI CABEZA

El aeropuerto está vacío. Faltan tres horas para el check-in. Como una costumbre de abuela en la sala de espera de un hospital, llego siempre muchas muchas horas antes de que salga el vuelo.

Podés perder un bus y tomarte otro, pasará otro tren más tarde o más temprano y hasta podés comprarte otro ticket del ferry; pero como esa novia que un día decidió dejarte, el avión cuando se va, se va.

Mientras no aparto mi recuerdo de alguna de esas novias que tanto me costó olvidar, enciendo mi computadora. Agarro alguna señal de esas que te dan quince minutos de wifi gratis y saco una foto. La posteo en Facebook.

Tiene algunos likes.

La comentan.

Yo comento.

Hago el Check-in. Paso por el scanner. Ingreso al Duty free. Me perfumo y me acuerdo que las únicas veces que uso perfume son cuando estoy en los aeropuertos.

Enseguida me pregunto que estoy haciendo acá. Algo raro me pasa, siento que mi mente se extraña de este presente que estoy viviendo.

Miro de reojo mi mochila, observo a mi alrededor.

-¿Qué hago acá?- me pregunto otra vez.

-Estoy en Croacia pronto para volar a Italia-

-¿En serio?- Algo dentro de mí me habla y me repregunta.

Caigo en los pasos que he dado y me distancio de todos estos años de viaje.

-No, en serio ¿hacia dónde voy?- Me pregunto.

Voy hacia N.

Quedo más conforme.

Una señora me mira y me sonríe mientras se prueba el Acqua di Gio. Quiero encontrar arrepentimiento y lucho por rascar alguna culpa. 

No hay nada. 

Puro vacío.

Solo hay alegría y sonrisa. Certeza de las decisiones tomadas.

Me extraña con la naturalidad que vivo cada salto que doy y de como he naturalizado lo incierto.

Mudarme de zapatos en cada paso y despertar con otros ojos cada mañana. Algo así, pero menos extremo. Tampoco soy una persona que se resetea constantemente.

A veces siento que me creo el personaje que me escribo. 

Un niño pasa corriendo a mi lado, me molesta un poco pero lo miro con cara de “no me rompas las bolas”. Toqueteo los chocolates esos que salen veinte euros.

Algo me dice que voy camino a un balance. Pero ¿me he sentido desbalanceado todo este tiempo? Pienso y llego a la conclusión de que no (claro que no cuento la vez que aquella novia me dejó por mi condición nómada y terminé llenando las semanas con porro y mezcal).

Entonces ¿qué es lo que define un balance?

Me observo y me doy cuenta que mi balance es hacer aquello que me hace bien. 

italia-19-min
Mochilas en algún aeropuerto de Italia

Son todos tan intemporales, es Octubre pero podría ser Marzo.  Estoy en este aeropuerto buscando el baño. Son tan lindos los baños de los aeropuertos. Son tan lindos los aeropuertos en general. Porque puede que este sea el aeropuerto de Dubrovnik, pero puede que sea el de Kuala Lumpur o el de París.

Lo pienso tanto que este destiempo me agobia y quiero salir ya de acá.

Hace tanto que vivo en el destiempo. Pero no.

Vuelvo a sentarme.

No sé bien lo que quiero. A veces pasa. A veces soy contradictorio. A veces no. Depende ¿De qué? No tengo idea. 

Es de noche y me lamento de que no veré el despegue. Amo ver como el avión levanta vuelo. Es una cosa milagrosa.

De repente quiero sentirme en casa. Quiero tener una estufa, a leña en lo posible. Recuerdo la mia en mi pueblo, ese que vive gente que ya no conozco. Por suerte me voy a Italia, que allí no conozco a personas ni a nadie que antes haya conocido.

Bueno, sí; allá está N., es todo lo que necesito hasta el momento. Eso y un mate caliente, amargo y con espuma. A ella le gusta con miel, pero no va a ser problema.

Si, es medio confuso. Así está mi cabeza.

Mientras la señora que me sonrió se come una papas chips y, por suerte, el niño ese ya no anda correteando, veo que es hora de acercarme a la puerta de entrada para hacer el embarque. El internet caducó hace rato ya.

Siento que dejo una vida atrás. Adelante me espera otra. Un nuevo balance, dos manos para compartir ese mate y una razón por la cuál sentirme en casa. 

(NdelA: La foto de portada es una trampa porque es una foto en el aeropuerto de Casablanca, Marruecos)

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *