RECETA PARA PREPARAR GALLO PINTO DE COSTA RICA (o sobre las elecciones de nuestra vida)

RECETA PARA PREPARAR GALLO PINTO DE COSTA RICA (o sobre las elecciones de nuestra vida)

Ingredientes:
 
2 tazas de arroz
1 taza de frijoles negros
1 cebolla
1 pimiento rojo (o morrón)
2 tazas de agua
½ de café con agua 
Especias varias
 
 
1. Vaya al mercado, almacén, frutería o supermercado. No importa, elija el mejor lugar que usted considere. Recuerde que elegir los ingredientes es parte del cocinar. No pase por alto este ítem, porque todas las elecciones que se hagan, por pequeñas que sean, serán las que nos formarán esa realidad que nos toca vivir.
 

2. Siéntese y hágase de dos bandejas vacías. Ponga play y acompañe la tarea con la música que prefiera.
 
3. Vierta todos los frijoles en una de las bandejas. Tendrá que separar los buenos de los malos. En la bandeja vacía pondrá los que estén bien y sirvan. Pero también habrán los otros que estropearán la comida y serán obstáculos en lo que se proponga. Esos que no sirven deberá descartarlos a la basura. 
Los frijoles buenos serán aquellos que estén enteros, lisos y con buen aspecto. Los malos serán los que estén secos, duros y que parecen piedras pequeñas. Imagínelo como esas personas que usted tiene que ir borrando de su vida (o en su defecto, de facebook). Deberá tener los ojos y el tacto bien entrenados para entender la diferencia.
 
4. Mientras lo hace, puede ir cantando esa música que eligió u ojeando ese facebook para eliminar gente. Es una tarea un poco engorrosa esta de andar eligiendo quién sí y quién no. Lo sé. 
 
5. Sepa que en la vida siempre algún frijol podrido se nos escapa y se mezcla con los que valen la pena. No se preocupe, la habilidad de diferenciar la aprendemos a medida que crecemos
 
6. Una vez separados los buenos de los malos usted podrá tomar dos caminos para cocinarlos:
 
A) Dejarlos en agua toda la noche y hervirlos solo media hora el día después. 
B) Hervirlos de una vez por 3 o 4 horas a fuego intenso.
 
Siempre puede optar por lo que quiera. Recuerde que las elecciones siempre dependen de usted.
La primer opción tiene el arte de la paciencia y la sabiduría del tiempo. Cuando una relación se forja despacio, construimos ese uno a uno tan profundo que da el sabernos parte de algo con alguien. 
La segunda opción, en cambio, plantea lo arrollador que da pulsión de lo intenso. Es pasar del punto de crudeza a cocción en cuestión de pocas horas. Es conocerte en la inmediatez y disfrutar la eternidad de lo efímero. Vivir cada instante como si fuese el último.
 
7. En un sartén con aceite saltará la cebolla y el morrón picados en cubitos. Allí le agregará las especias que usted quiera. Recuerde: siéntase libre de elegir, no se presione. Sea consciente que son siempre sus decisiones las que conformarán su presente. Vaya probando y tómelo como un juego, porque en el jugar está la diversión, el disfrute. Y esta vida es demasiado corta como para andar preocupándose tanto. Es mucho mejor llegar a ese presente sobre elecciones que le provoquen alegría. 
 
8. Cuando se dore un poco la verdura, ponga el arroz y deje que se mezcle con la preparación saltada. Procure que tome el color de todo lo demás. Sienta el olor que desprende. Saboree el vapor. Siga cantando esa música que suena.
 
9. Vierta los frijoles ya cocinados y el resto del agua. Revuelva. Mientras lo hace, no se detenga a buscar si algún frijol malo se mezcló en la preparación. Ya es demasiado tarde. No vale la pena andar mirando para atrás. 
No se enfoque en ese pequeño frijol en mal estado. Al contrario, observe todos los otros buenos frijoles que hay dentro del sartén, son muchos más. Muchísimos más. Sea agradecido con lo que le toca vivir. No se lamente y eche la culpa a otros, fue usted que puso elogió los frijoles.
 
10. Una vez que se reduzca el agua a la mitad, deberá verter la media taza de café diluido. Este es el ingrediente secreto, el pequeño detalle que hará de su preparación algo único.
Recuerde que es en estos pequeños detalles que nuestra vida se diferencia de lo demás y toma otro sabor. 
Eso, será lo que nos otorgue la satisfacción de nuestras decisiones y nos dirá que todo lo que hemos hecho valdrá la pena. Va a ser lo que nos haga agradecer nuestro presente y que ya no nos importe si algún frijol podrido se nos mezcló en el camino.



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