SER TURISTA, SER VIAJERO

SER TURISTA, SER VIAJERO

Mucho se discute sobre la diferencia entre “Ser viajero y ser turista”. Unos ven con malos ojos a los otros y viceversa. Muchos absolutizan la forma de viajar a una sola manera. Otros, simplemente, ven que la persona que no viaja es merecedor de ser quemada en la hoguera. Muchos, ni se cuestionan tal dicotomía.

Yo he viajado de mil maneras en esta época nómada y no he viajado en absoluto en otros momentos.

No nací convencido que iba a viajar.

Estando de viaje me harté de anda de acá para allá y frené.

Fui y vine varias veces. 

El otro día me encontré con una definición excelente sobre la diferencia sobre el Viajero/Turista que quiero compartirte: 

Daniel Vidart, antropólogo y viajero uruguayo, decía que “la palabra ‘Turismo’ deriva de la voz inglesa tour, la cual, a su vez, reconoce una antigua raíz latina, dar vueltas o sea tornare. El turista hace un viaje en torno, efectúa una gira rápida (…)”

El turista sobrevuela el viaje. Hace un recorrido sobre cierto lugar, un espacio,va, mira y no se apropia mucho de lo que le toca pisar. “No intenta alejarse de las comodidades urbanas: buenos hoteles, buenos transportes, buenas comidas, espectáculos, vida social intensa, amoríos fáciles u otras cosas del cosmopolitismo…” terminaba diciendo

Eturista se acerca al contexto solo con la liviandad de una mirada fugaz y la inmediatez que da ese pequeño chispazo de deslumbramiento. Solo camina sobre la superficie que regala lo nuevo y que nunca pasa a ser parte de sus sentidos, su cuerpo, su piel su espíritu.

Es él y por fuera lo que miran sus ojos. Aquello que captura la pantalla de su cámara. Acaricia apenas en un segundo ese edificio sin historia, el monumento sin nombre o lacalle sin cartel.

El turista es feliz en su instantaneidad y en la distancia que supone aquello de lo que no se siente parte.

Esta foto no tiene nada que ver, solo cumple efectos de entretenimiento.
Progreso, Yucatán, México, América, Planeta Tierra


El viajero, en cambio, Vidart lo asociaba mas al explorador. quien se mete en las entrañas del lugar en qué está y se embarra los pies. 

Su viaje es como una arcilla pronta para ser moldeada por cada contexto que le toca vivir. Con sus manos trabaja la forma y lo llena del contenido que le proporciona aquello que está viviendo.

Se apropia de ese lugar en el que le toca estar y no busca sólo acariciarlo. El quiere apropiárselo y llenarse detodo. Se hace participe en la vida de ese mundo tan desconocido. Va apoyándose en cada pedacito de historia que el lugar le ofrece. Lo respira, lo incorpora.


“Si nos roban nuestros sueños, entonces soñaremos más fuerte”
Génova, Italia

Yo fui turista. Lo fui por muchos años cuando mi propia vida la vivía por la superficie. 
No te hablo de que eso esté mal. Para nada. Cada cuál vive su vida a su gusto. El problema es cuando no lo estás haciendo. 

Y en eso estuve yo: haciendo cosas que no quería hacer. No quería vivir como espectador de mis decisiones. 
Acaricié por afuera todo a lo que me dedicaba: un trabajo del cual no me hacía cargo y solo lo veía como un obstáculo para ser quien quería ser (es más, no sabía ni quién quería ser); había perdido la plenitud del amor, acostumbrémis sentidos a todo aquello que ya conocía. 

Había dejado en un cajón una profesión olvidada, solo para no tener que pararme frente al desafío de construirme un camino al andar. Estaba de tour en mi existencia. Hacía de mis días un mero recorrido, superficial y sin mucho significado.

Pero en algún momento cambié mi vida a la del viajero. Decidí embarrarme los pies en el camino y jugar a hacerme cargo de todo esto que tenía para dar. En definitiva ¿qué había para perder? ¿Un trabajo? ¿Una posición? ¿Una casa, un auto, un poco de dinero? ¿Un amor?


Ésta tampoco tiene nada que ver. O sí.
En un carguero rumbo a Little Corn Island, Nicaragua

 

Para ganar hay que perder. Hay que soltar. Y el viajero está condenado a soltar todo aquello de lo que se va apropiando. Condenado en ese aprendizaje constante que da el participar de aquello que lo rodea. Dejar de ser espectador y empoderarse del viaje.

Creémefui turista. A veces, sin saberlo, vuelvo a serlo. Tal es mi vulnerabilidad. Pero muchas otras veces, soy ese viajero. 

Voy jugando, probando y errando. 

Estando atento a que mi acostumbramiento a una vida de viaje no me haga perder foco en aquello que quiero ser y las cosas que quiero hacer.
A veces lo logro; otras, no. Tal es la lucha de siempre.

>>> Y vos ¿sos viajero o turista? ¿te embarrás con ese mundo que te rodea? ¿te apropias de esa realidad que te toca vivir? ¿o sos un espectador de los paisajes nuevos que se te van presentando? 
No respondas si no querés. No es necesario. Pero date la chance de preguntártelo. Jugá un poco a cuestionarte, tal vez podés encontrar tu viaje y explorar en aquello que te está tocando ser.

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