LA RUTA: SUSTANCIA Y CONCEPTO

LA RUTA: SUSTANCIA Y CONCEPTO

¿Por qué luego de viajar tanto he tomado a La Ruta con nombre propio? ¿Por qué la veo cómo concepto? ¿Por qué siempre que la pienso va cargada de sustancia?

Recuerdo que en cierta ocasión; cuando aún estaba a mitad de carrera de la Facultad, el nuevo siglo aún despuntaba, no existía Facebook y Shakira era morocha; me fui a dedo a las playas de Colonia, lugar al oeste del Uruguay.

Fue en una Semana Santa, donde todo buen uruguayo sale de vacaciones y opta por irse al campo a cazar y pescar, solo para sentirse parte de naturaleza por unos escasos seis o siete días al año.

Con un amigo decidimos ir a pasar a una casa que su abuelo tenía en el medio de un pueblo escondido a orillas del Río de la Plata.

Llevé un presupuesto de cuatrocientos pesos (quince dólares), unas galletas María, un libro que nunca leí, ojillas de fumar y un paquete de tabaco.

Nos fuimos a dedo, sin mucha idea del cómo y desconfiados de que alguien nos levantase. Pero muy a pesar nuestro, un auto paró y nos dejó en destino. A la vuelta, cuando las vacaciones finalizaron, otra camioneta nos dejó directo en Montevideo, lugar donde yo vivía en aquel momento.

Tuvo que pasar algo así como siete u ocho años para que saliera de nuevo a viajar a dedo, por las lejanas rutas de Rumania. Debieron transcurrir, a la vez, muchos kilómetros para que comenzara a visualizar a La Ruta como concepto y portadora de ese elixir tan necesario para mi vida actual.

Camino al Lago Atitlán, Guatemala

¡Oh! La Ruta, ese lugar tan lleno de sustancia que es al mismo tiempo lugar de paso y lugar de vida.

Bueno, en definitiva la vida es solo una ruta de paso que tenemos.

No vayas a pensar que te hablo de la vida como un paso hacia algún otro tipo de existencia más allá de lo conocido.

No te confundas, aquí estás leyendo a una persona laica hasta el hueso y agnóstica por concepción.

Más bien te hablo de la vida cómo lugar de paso porque desde que nacemos siempre nos vamos encaminando hacia algo inminente que, más tarde o más temprano, sucederá: la muerte (favor de sacarle la parte siniestra de su concepción).

Ruta camino a León, Nicaragua

El eje de todo es el cómo queremos vivir lo que nos resta de existencia. He ahí la cuestión.

Y La Ruta es una enorme parábola para definir nuestro recorrido en la vida.


En la Ruta el presente y las decisiones que tomamos se hacen carne de manera muy explícita, visceral


Porque podés visualizar como el presente se va construyendo en base a las decisiones que tomás: parado allí en la banquina (1) te subís a un vehículo que te va a llevar a cierto destino y no otro, donde vas a conocer ciertos lugares y no otros, a cierta gente y no otra. Te vas a apropiar de esas historias y no de otras, que te llevaran a concebir ciertas realidades y no otras.

Aunque lo que te escriba nade en la redundancia literaria, no deja de ser cierto que en base a los caminos que elijamos tomar nos formaremos ese presente que nos toque vivir.

He sido testigo de como en la ruta la magia se hace real y te va regalando momentos donde podés tocar la libertad, pero tocarla de veras. Esa Libertad que nos dicen que escasea y que nos la quieren vender en cómodas cuotas, empaquetada y con planes flexibles sin intereses.

Allí no se necesita el dinero para sentir que podés empoderarte frente al destino y tomar el tiempo en tus manos.

Ruta en Transilvania, Rumanía

Porque esa sensación del viento en tu cara, en la parte atrás de una pickup y con una vista de trecientos sesenta grados no la encontrás en catálogos ni promociones de low cost.

De la forma en que te late el corazón cuando corrés esos diez metros que te separan de donde estas parado y el vehículo que te frenó, es la adicción que hacen del viajar un camino sin retorno.

Porque mientras vas corriendo hacia allí, no sabes nada de lo que pasará en los próximos tres segundos, ni quién lo conduce, ni hacia dónde va, ni qué historia te mostrará para aprender que el mundo es mucho menos peligroso de lo que lo pintan y la hospitalidad es mucho más grande de lo que imaginamos.

Ese momento, en el que agarras tu mochila del piso y corres con la sonrisa en la cara para saludar a tu futuro cómplice de viaje, es la alquimia necesaria para que la ruta se transforme en esa sensación del por qué viajas.

¿Me entendés? Es esa sensación que te agarra cuando comprendés Todo. Cuando te decís: “Ah! por eso estoy acá”. Esa, mi amigo, es la ruta convirtiéndose en concepto. Es la sustancia palpable de un momento único.

Porque La Ruta es eso, magia pura, sorpresa y una escuela global que nunca deja de nutrirte.

Esta foto fue tomada arriba de un avión cuando volaba hacia México. Un viaje que duró 20 meses me regaló ese primer amanecer.

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(1) El arcén, banquina, hombros, berma o acotamiento es una franja longitudinal pavimentada o no, contigua a la calzada, no destinada al uso de vehículos
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