SOBRE EL AMAR EN TIEMPOS DE VIAJE

SOBRE EL AMAR EN TIEMPOS DE VIAJE

Sobre el amor alguna vez leí que en tiempos inmemoriales los seres humanos eran esferas perfectas flotando en el gran espacio infinito. Un día los dioses, vaya a saber por qué razón (si es acaso que la necesitan), decidieron castigar a los humanos dividiéndolos en dos pedazos, convirtiéndolos en dos entidades de mitades iguales. Se dice entonces, que desde aquel tiempo el ser humano solo tiene el cometido de encontrar a su otra mitad que lo complete en su existencia.

Personalmente, me parece una reverenda estupidez. Esa cuestión del amor es demasiada subjetiva como para andar encasillándola en otra mitad que me complete, al estilo bloque de lego y que ahí quede todo, amoldado y encajado, para siempre.

Ese es el bendito y querido “para siempre”, ese tan y tan prolongado “para siempre”, condenado a la longevidad, a la decrepitud, a la muerte.

Aún así dejo la puerta abierta a cualquier interpretación sobre el tema. Cada cual que lo entienda como le parezca; dependiendo de su historia, de su contexto, del momento y manera de ver la vida.

Entonces ¿por qué hablar sobre el amor de viajes?

Porque pocas cosas pueden ser mejor ejemplo de lo que significa viajar cuando se quiere responder esta pregunta.

Pero ¿cómo se explica eso de amar a alguien cuándo sabés que esa relación tiene fecha de caducidad? 
¿Es eso posible en un mundo formado en las relaciones estilo “hasta que la muerte nos separe”?
¿Por qué se le agrega todo una carga enorme a la palabra “amar”? (sobre esto último, tené en cuenta que hay tantos significados como personas en este mundo para explicarla)

A mi manera de ver, y por contradictorio que parezca, en el amor de viaje existe un “para siempre” muy distinto al que nos podemos imaginar.

Porque este “para siempre” solo vive en el presente. Es como un gran big bang que explota de la nada; de dos mundos desconocidos que se cruzan, sabedores que, más tarde o más temprano, continuarán su propio camino.

Tiene un principio y tiene un fin. Por eso, cada momento es lo que cuenta y el ahora es lo que los hace ser. En tanto, en el juego del amor viajero, ni el pasado ni el futuro existen. La relación se aliviana y se simplifica, haciéndola más intensa, más vivida.

Ya sabés: cuando viajás te vas sacando etiquetas, posturas y convenciones. Aprendés a vivir cada momento; liviano de mochila, de vida; acostumbrándote a no repetir los mismos amaneceres por un prologado tiempo. Cambiás de mundos muy seguido y te condenás al desprendimiento constante.

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En la ruta conocés mucha gente, con alguna establecés una amistad intensa en un corto período de tiempo debido a la inmediatez que te da estar en viaje.
Pero, atendeme, el amor de viaje le suma esa pulsión que desencadena una onda expansiva, haciendo del viaje un lugar más habitable.

Porque reafirmás la idea que podés amar sin las promesas de ese desgastado y convencional “para siempre”. Porque podés amar sin miedos, presiones o restricciones.

Viajando tenés la libertad de amar la poesía de dos cuerpos sucediéndose en ese único instante y la felicidad que da ese adiós sin lamento ni melancolías. 

Ya que quién viva viajando estará siempre destinado a desprenderse de todo: de los lugares, los amigos, la familia y hasta de ese amor perfecto que duró una noche, cinco días, dos meses.

El adiós siempre será alegría, porque el viajero sabe qué para que haya reencuentros siempre tendrán que haber despedidas.

Con esa otra persona cada minuto se llena de contenido. La intensidad del viaje permite vivir la inmortalidad de la vida, ser consciente de que tu existencia es eso que estás viviendo en el presente. El amor de viaje comparte ese pedacito de eternidad que te da el vivir en movimiento.

8 thoughts on “SOBRE EL AMAR EN TIEMPOS DE VIAJE

  1. Nico, excelente post. Claro q yo viajo con mi compañero y vivimos en amor todo el tiempo.pero fuera del amor de pareja, he conocido el amor mas puro de la amistad. Encuentro de dos almas como si se conocieran de toda la vida y estar diciendo "te quiero, amiga" al 2do dia de haberla/o conocido.

  2. Me encanta leerlo, tiene la capacidad de hacer gotear de felicidad al lector. Eso es amor. El amor trasciende de limites, fronteras y espacios. El amor esta en el aire. Viviendo esta vida de viaje he aprendido que el amor es a la vida, y a quienes se animan a abrir el corazon, para dar mas amor. Del amor simple, bello y que trasciende. El amor que potencia, un sonrisa por mil kilometros. Sonrisas!

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