DE LA ECONOMÍA EN TIEMPOS DE VIAJE

A ver, estimado lector, este es un blog de alguien que viaja con bajo presupuesto y andar barato. Pero ¿qué es eso de la economía en tiempos de viaje? ¿qué es viajar con bajo presupuesto? ¿Desde dónde se mide “lo barato”? Recuerdo una conversación que tuve con una pareja de jóvenes holandeses en un tren hacia Turquía: me preguntaron sobre mi tipo de viaje y les dije que viajaba barato. Ellos me contestaron “ah! Bien, cómo nosotros”. Ellos me habían dicho que habían tomado un vuelo a España, luego compraron el ticket Interrail y viajaron por no sé dónde hasta Turquía, de allí tomarían un avión a una isla en Grecia y ya tenían reservados los hostel y posadas. Yo me limité a asentir, aunque para mí no era un tipo de viaje que yo tengo por “barato”. Mi parámetro es: viajar a dedo (basicamente, el noventa por ciento del recorrido),  alojamiento por couchsurfing, amigos y gente que vas conociendo, tienda de campaña y el hostel como último recurso. En definitiva, para mí, el viaje de ellos era un viaje caro. Por lo tanto: la economía de viaje y su ponderación cómo “barato”, “caro”, “lujo” o “de vagabundo” es subjetiva.


Simplemente me surge hablar desde mi experiencia y decir que en el acto de viajar, la economía ocupa un lugar dual: importante e intrascendente a la vez. Es como las dos caras de una misma moneda.

Importante porque dinero vamos a necesitar si o si en algún momento. Sin importar la forma en que viajes, es una realidad que vas a precisar comer, dormir, transportarte; tal vez tengas alguna urgencia o necesites saciar vicios (uno es humano y a veces necesita una cerveza). En mayor o menor medida, así estés seis meses sin pagar alojamiento algún día vas a pagar aunque sea una noche en algún lugar. Podrás no pagar comida en algún momento, pero vas a tener que hacer esa cena para tus huéspedes. Podrán mandarte la ronda de tragos, pero en algún momento vas a tener que mandarla vos.

Por ese lado, es una parte importante del viaje que te servirá mucho, pero es intrascendente en lo que refiere a un motivante o desmotivante para viajar. El viajar depende de miles de factores antes que el factor económico. Es mentira que para viajar se necesita dinero y exclusivamente dinero. Este será sólo una herramienta más para hacer aquello que querés hacer. Lo más importante en el viajar es la actitud en las ganas. Eso es el motor para hacer aquello que en realidad querés hacer.

Dormir en la ruta con estas imágenes.
Otro más importante que que lo económico, es el factor tiempo. Es fundamental el tiempo que le querés dedicar a aquello que querés hacer. Cuando se viaja, el tiempo debe estar a tu favor. Cuando se viaja con tiempo ilimitado, sin una fecha de caducidad, el tiempo deja de existir. Se pasa a un estado atemporal del viaje. Se vive sin tiempo.
Una cosa que he descubierto luego de dos años de viaje a tiempo completo, fue que cuanto más prolongado en el tiempo sea el viaje, menos dinero vas a necesitar para gastar. Por ejemplo, recuerdo cuando fui a Costa Rica por ocho días y a Cuba por diez; gasté más dinero por día que en México. Costa Rica insumió cincuenta dólares por día, por ejemplo. Estuve en seis lugares distintos en ocho días, debía moverme rápido, tomar bus hasta destino lejanos, llegar en la noche y dormir en hostel, tomaba cerveza, gastaba en regalos, etc. En México estuve seis meses y tuve un promedio de cinco dólares por día. Viajé a dedo, me quedaba dos o tres semanas en un lugar, conocía donde comer barato, el hospedaje siempre por Couchsurfing o amigos de amigos o gente que iba conociendo en el camino, o cambiando trabajo por alojamiento. Ya no compro regalos ni tengo prisa por moverme. Sigo tomando cerveza.

De los diez días que estuve en La Habana, cuatro de ellos los pasé en este hotel All Inclusive.
Porque también he viajado de turista.
La economía de un viaje puede ser dinámica. El mito ese de que ahorrás para viajar y terminás cuando se te acabe el dinero, es puro cuento. Yo he hecho ahorros para viajar y me he ido con ellos, pero enseguida se me esfuman.

Se puede generar ingresos viajando, es solo pensar un poquito en las habilidades que se tienen para poder explotarlas. Por ejemplo, si te gusta cocinar, buscá lugares donde puedas cocinar y vendé comida. Esto no es muy original, es un consejo que todo viajero con más seis meses de viaje puede llegar a ocurrírsele, pero es muy efectiva; porque si hay algo que siempre va a necesitar la gente es comer.
Hay dos mil maneras de ir sobreviviendo en el camino: con música, artesanías, fotografías, teletrabajo, voluntariados y así hasta el infinito. En mi caso, además de vender mis dos libros, he vendido comida, hecho feria de ropa con gitanos, trabajado de voluntario con un sueldo y gastos básicos pagos, intercambiado alojamiento y comida por trabajo (eso no es dinero billete, pero si otra manera de establecer la relación en la valoración de intercambio).

En cierto momento, en Rumania, hice feria con Gitanos, vendiendo todo aquello que ya no usaba.
Trabajar en hostels es una manera barata de viajar, lo intercambias por alojamiento y comida. Algunos pueden llegar a pagarte y es un buen lugar para vender tu comida. Lo único malo es que vivirás en el guetto viajero de los hostels
He comprobado que vivir viajando es mucho más barato que vivir en un lugar fijo. Hay gastos que suprimís: renta, luz, agua, gas; compras innecesarias cómo la manta térmica, televisión para la cocina o multiprocesadora (con un buen cuchillo alcanza); usas menos la tarjeta de crédito o directamente, no la usas. Aprendes a comer lo que sea, te bancas una pasta con manteca. En tu casa, capaz que le compras un tomate, una cebolla y una carne y te metes una bolognesa.
Dieta básica del viajero autoestopista en Europa: pan, queso, leche, atún y tomate. En países como rumania o polonia se puede llegar a gastar entre 3 y 5 euros en comida diaria.
Pero hay lugares en que comer en restaurant es mucho más barato. Así fue en los países balcanicos. En un balcantrip de ocho días llevé cincuenta euros, gasté veintocho en autobus (debido a las condiciones no hubo tramos en que no pude hacer autostop), me quedé dos noches en un hostal y almorzaba por un euro.
Esto quiso ser cómo una guía concreta de los gastos de viajes, pero la resolví imposible; porque no todos hacemos el mismo uso de nuestros billetes y tenemos los mismos gustos. La conclusión es que cada uno use su economía de viaje cómo guste y prefiera. Pero que nunca el dinero sea el alimento del sueño de viajar; porque si es así, se pasará toda su vida queriendo viajar y lo único que podrá hacer será leer blogs de viajes desde su sofá y andar arengando al que lo escribe.
Recuerde que es usted el que se crea las oportunidades, en que la vida es aburrida si vivimos de algo que no nos gusta hacer y gastamos nuestro tiempo en lugares que no queremos estar. La economía es el principal factor en crear esas ilusiones, esas que nos hacen decir: “el trabajo es una mierda pero me pagan bien”.

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