DE FRANCIA A RUMANIA: Introducción

Salimos un día de fines de marzo, con el terco invierno que le robaba escena a la primavera y nos seguía helando los huesos. La nieve caía como si de Diciembre o Enero se tratase. Primer día y ya debíamos gastar dinero de nuestro famélico presupuesto para pagar un bus para llegar hasta Cluj, ciudad donde partía el vuelo hacía Paris. 
Volvimos a fines de Abril, con la primavera es su cúspide, los árboles florecidos y el sol invadiendo nuestra cara. Llegamos luego de bajar a dedo desde Republica Checa y luego de que en Bratislava nos quedásemos sin plata.

Un mes vagando por nueve países Europeos. Algunos llegamos en Avión, la gran mayoría en autostop.
Este es un pequeño resumen para decir: no, no he abandonado el Blog. Simplemente he estado viviendo todo aquello que no he tenido tiempo de convertirlo en letra. Ahora, ya en mi casa provisoria de Rumania, la vivencia se volverá carne y verá la luz a ustedes, mis cuatro o cinco lectores.

Un mes que se convirtieron en décadas; donde cada día valía por sí mismo, lleno de situaciones, paisajes, gente y energías muy distintas. Inclusive, la heterogeneidad de países hizo que la manera de vivirlos difiera, todo con muy pocos días de separación. Hubo lugares en donde amigos o desconocidos nos alojaron y fuimos participes más activos de la cotidianeidad de su cultura. En Paris, en Republica Checa o en Luxemburgo tuvimos encuentros con lo más mundano de la vida local. En Austria, Hungría u Eslovaquia, la frialdad de los hostales nos encerraba en ese gueto de viajeros que te hace conocer mucha gente de muchísimos países pero ninguno perteneciente a la ciudad que se está visitando. También vivimos experiencias muy locas con anfitriones, como en Ámsterdam (pero esa, también, será una historia aparte).

París, Francia

Praga, República Checa

Róterdam, Holanda

Nos movimos en Avión, Tren y autostop. Cada vez más siento que esta última opción es la más divertida de un viaje y la más adictiva para moverse. Esa sensación que te invade en el cuerpo cuando un vehículo te para, agarras la mochila y le mostras tu cara sonriente al desconocido que te paró, no tiene comparación alguna con ningún otro medio de transporte (ni siquiera la sensación de despegue de un avión). Esto también nos hizo vivir historias de todo tipo, desde que nos invitaran a comer sus casas, trabajemos para el correo postal Checo o que nos bajen en medio de la ruta por no tener plata.

La magia del viajar te lleva por lugares impensados. Al estomago; aburrido de pan, manteca y pasta; poco le importa el cansancio y las ganas de dormir toda una noche entera sin que te duela las piernas de tanto caminar. La mente pasa por alto la fatiga y la adrenalina de lo desconocido inunda de energía tu espíritu  Viajar, eso que para algunos es un medio de vida y para otros son vacaciones, te hace vivir muchas vidas en una sola y hace que el tiempo se detenga a tu merced, convirtiéndolo en un eterno presente. 

En fin, esté atento amable lector, porque ya tendrá las historias de todo esto.
Luxemburgo

Amsterdam, Holanda

Viena, Austria

Bratislava, Eslovaquia

2 thoughts on “DE FRANCIA A RUMANIA: Introducción

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