MONTAÑAS, DRÁCULAS Y FIEBRES



Predeal

Estación de Tren, Predeal
Esta semana nos fuimos a Predeal, una ciudad ubicada en el centro de Rumania. Por motivos laborales nos alojamos una semana en un Hotel entre montañas de los Cárpatos rumanos (algún día explicaré que estamos haciendo aquí) (no, no piense que es algo turbio, somos gente de bien). Para mi, uruguayo que proviene de un país en donde la mayor elevación debe ser algún eucaliptus de algún monte, fue un gran shock paisajístico ya que es la zona más elevada de este país (supera los mil metros de altura) y pude contemplar trescientos sesenta grados de horizonte tapado en montañas pintadas por arboles otoñales, con gamas que iban desde el amarillo más blanco hasta el marrón más oscuro. Fui testigo de una paleta de colores como sacadas de alguna película de Kusturica o Ang Lee.
Un break en la ruta

Caminata por el bosque


Pero, además esta zona se caracteriza por estar en las inmediaciones de la zona de Vlad III, nacido con el nombre de Vlad Drăculea. Príncipe de Valaquia, lo que hoy es el sur de Rumania. Es una historia ambigua, con muchos mitos y bifurcaciones en lo que fue su vida. “El solo mataba y empalaba GENTE MALA” nos dijo un anciano caminando por las calles del pueblo. “Solo GENTE MALA” volvía a pronunciar, pausadamente y con el dedo índice en alto como reafirmando su aseveración. Es que aquí es como un héroe nacional para algunos, ya que fue un gran luchador contra el expansionismo del Imperio Otomano. Pero toda esta historia la pueden encontrar en Wikipedia o algún lado de internet. No es mi intención dar una clase de historia.


Como usted ya habrá adivinado, estimado lector, ese Vlad III fue la inspiración para la famosa novela de Bram Stocker “El Conde Drácula”.


Brasov. A la vista, la Iglesia Negra.
Casas estilo medieval 


Finalizada la semana aprovechamos a visitar Brasov, ciudad medieval. Situada a los pies de una montaña elevada es un punto turístico neurálgico del país ya que mantiene algunas edificaciones de hace seiscientos años como la Iglesia Negra, que posee el órgano más grande de Europa con más de cuatro mil tubos. Cobraban tres Lei la entrada (Lei es la moneda de aquí, que 4,5 equivalen a 1 Euro). No entré, me niego a darle plata a la Iglesia.


A la izquierda estoy yo, en plena agonía de fiebre y gripe

Para mal mío estuvimos tres días de los cuales los primeros dos estuve con una fiebre y una gripe bastante importante. Mis huesos parecían tener los 800 años de esta ciudad y mi capacidad aeróbica disminuyó al punto de tener casi un cero por ciento de energías.

De todas maneras no es una gran preocupación no haberla disfrutado ya que tengo un largo tiempo por delante para volver; esa ciudad ha estado ahí hace siglos y unos meses más creo que me esperará.

Yo y Vero.
Viajar y la felicidad.

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