miércoles, 22 de octubre de 2014

SOBRE EL AMAR EN TIEMPOS DE VIAJE

Sobre el amor, alguna vez leí que en tiempos inmemoriales los seres humanos eran esferas perfectas flotando en el gran espacio infinito. Un día, vaya a saber por qué razón (si es acaso que la necesitan), los Dioses decidieron castigar a los humanos dividiéndolos en dos pedazos, convirtiéndolos en dos entidades de mitades iguales. Desde ese tiempo, el ser humano, solo tiene el cometido de encontrar su otra mitad, que lo complete en su existencia.

Personalmente, me parece una reverenda estupidez. Esa cuestión del amor es demasiada subjetiva como para andar encasillándola en otra mitad que me complete, al estilo bloque de lego, y que ahí quede todo, amoldado y encajado, para siempre.  Ese es el bendito y querido “para siempre”, ese tan y tan prolongado "para siempre", condenado a la longevidad, a la decrepitud, a la muerte.

sábado, 18 de octubre de 2014

DE LA ECONOMÍA EN TIEMPOS DE VIAJE

A ver, estimado lector, este es un blog de alguien que viaja con bajo presupuesto y andar barato. Pero ¿qué es viajar con bajo presupuesto? ¿Desde dónde se mide “lo barato”? Recuerdo una conversación que tuve con una pareja de jóvenes holandeses en un tren hacia Turquía: me preguntaron sobre mi tipo de viaje y les dije que viajaba barato. Ellos me contestaron “ah! Bien, cómo nosotros”. Ellos me habían dicho que habían tomado un vuelo a España, luego compraron el ticket Interrail y viajaron por no sé dónde hasta Turquía, de allí tomarían un avión a una isla en Grecia y ya tenían reservados los hostel y posadas. Yo me limité a asentir, aunque para mí no era un tipo de viaje que yo tengo por "barato". Mi parámetro es: viajar a dedo (basicamente, el noventa por ciento del recorrido),  alojamiento por couchsurfing, amigos y gente que vas conociendo, tienda de campaña y el hostel como último recurso. En definitiva, para mí, el viaje de ellos era un viaje caro. Por lo tanto: la economía de viaje y su ponderación cómo “barato”, “caro”, “lujo” o “de vagabundo” es subjetiva.

lunes, 13 de octubre de 2014

DE LA OSCURIDAD EN TIEMPOS DE VIAJE


Ya hace tres días llegué a Guatemala, casi seis meses que llegué a Mexico. Hace dos años que tomé aquel avión hacia Rumania. Un poco más que renuncié a un trabajo, a una casa, un proyecto de vida que iba encaminado a seguir las reglas con las que crecemos: estudiar, recibirte, trabajar, casarte, comprar la casa, procrear, jubilarte y morir; así, casi por inercia. Hace ya tres años que había decidido que ese no era el camino. Hace más de cinco años que hice mi primer viaje que me sirvió de punto de fuga para empezar a soñar con una nueva vida.
A continuación usted leerá una reflexión. Las fotos nada tienen que ver con lo escrito, cómo para contrarrestar lo depresivo de estas letras verá algunas fotitos en Boca del Cielo, Chiapas (Playa en el pacífico)


jueves, 18 de septiembre de 2014

FLASHBACK #3.2 LA GUAGA


Atención: Antes de adentrarse en este relato, usted debe leer la primera parte. Indispensable para entender más o menos de lo que estoy hablando porque si no, no va a entender nada (como si quisiera ver Lost o Breaking Bad a partir del cuarto capítulo de la segunda temporada. Ahí usted va a decir: "esto es una porquería, no entiendo un carajo" y deshecha de ver dos de las mejores series de televisión de la historia de la humanidad porque no se tomó la molestia de empezar desde el principio. Así que hagame el favor, y lea el Flashback 3.1 LA GUAGA) (En caso de que usted lo haya leído, olvide todo el comentario anterior)

Aunque en La Guaga sigue sonando la música, en la zona del medio ya no hay gente bailando. Miro y uno de los adolescentes, con una cerveza en la mano, se pone cara a cara con un moreno petiso* de grandes hombros. 
“Huy, flaco. No sabes con quién te metes” me digo. 


miércoles, 17 de septiembre de 2014

FLASHBACK #3.1 LA GUAGUA


Nota Aclaratoria: Querido lector, disculpe usted pero no tengo casi fotos de este viaje, algunas estan en FB pero con mala calidad y no tienen nada que ver con este relato

Enero, 2011
Recuerdo la vez en que bajé de aquel bus de transporte colectivo. Frente a mi, un azul turquesa calmo, austero y acogedor. No habían turistas rubios de pulseras violetas ni reposeras con un mozo sirviendo el mojito. Era una playa totalmente virgen de paquetes y all inclusives. Simplemente llena de esa gente que no son más que personas teniendo un día normal de playa, tomándose la cerveza y bailando al son de una música vibrante y contagiosa.

miércoles, 10 de septiembre de 2014

PENSAMIENTOS DE UN MIERCOLES EN LA MAÑANA

Al respecto de las cosas qué pensar y todo eso, le propuse nuevamente una intervención al zoquete éste que tengo por compañero de viaje y me decidí a contrarrestar tanta solemnidad en el discurso del viajar y todas esas mierdas. 
Hola, soy Eduardo López y esta será mi segunda intervención luego de unas breves recomendaciones del por qué no hay que viajar.

Otra mañana fuera de casa, de mi casa, de aquello que, por más infeliz que me hiciese, sabía que siempre iba a estar ahí. ¡Ay! Es tan lindo saber uno de su infelicidad y estar cómodo en ella. Porque la comodidad, usted sabrá, es ignorancia y la ignorancia es felicidad. He ahí la contradicción.

El día amaneció lloviendo, frio, gris, un asco. Los truenos se sienten con el retumbar de las paredes. La alarma suena ¿para qué mierda la puse? ¿tengo algo que hacer? ¿Quién carajo me apura? Duermo diez o quince minutos más. La puta que lo parió! Tengo que mear. Voy al baño. Aprovecho y abro la mochila, sacó algo de ropa y  decido quedarme levantado, aunque esté lloviendo ¿Justo ahora tenía que empezar la temporada de lluvias? Discrepo con mi compañero de viaje, la lluvia no es solo agua cayendo, es la infamia más celestial que a uno le puede pasar cuando viaja.

domingo, 7 de septiembre de 2014

PENSAMIENTOS DE UNA MAÑANA LEJOS DE CASA


Otra vez ese sonido, el arrullo del agua cayendo sobre ese techo de chapas y maderas. En la cama reposa el susurro de una noche de dulce insomnio. Otra vez, esta vida que elegí me arroja toda su magia.
Un domingo en la tranquilidad de San Cristóbal. Un domingo más que me encuentra sobre la satisfacción que da este eterno presente. Me siento y apronto el mate, ese que me hace acordar de las mañanas en Uruguay, de televisión prendida con ese programa tan de los domingos en la mañana.
Abro el archivo de Word y comienzo a recordar la música de mi cultura. Entro a youtube y ese despertar tan melancólico me lleva a La Trampa, esa que fue parte de mi vida muchos años, tan uruguaya, tan rica en música y contenido.

viernes, 29 de agosto de 2014

SAN CRISTOBAL Y SU IDENTIDAD

San Cristóbal es el santo patrono de los viajeros, los solteros, de los afectados por el dolor de muela y las tormentas. Estoy en la ciudad justa, pensando en que puedo llenar estos cuatro casilleros. Pero, además, es el protector de los camioneros, de los vendedores de frutas, los balseros, aguateros, marineros, automovilistas, del granizo y de los conductores de taxi y autobús. Una cantidad de trabajo tenía este santo protegiendo a toda esa gente. La historia oficial dice que la iglesia lo destituyó de la lista de santos por considerar que no existían pruebas de su existencia (¿acaso tiene pruebas de los otros santos, de Adan y Eva, o de María y su alegato de virginidad?).

jueves, 21 de agosto de 2014

POR LAS CALLES DE SAN CRISTOBAL

Conecto los audífonos a mi celular; ese que sirve de reloj, alarma, posible linterna y reproductor de música. Ese que no tiene señal. Bueno, en realidad tiene señal pero el chip es de una compañía uruguaya. No tiene crédito, no tiene roaming (si es así como se escribe) (en realidad nunca pude comprobar si tiene o no, no sé cómo hacerlo). No lo uso como celular. No hace falta tener uno (¡qué Punk lo mío!)
Hace tiempo que estoy en San Cristóbal. Asimilé el último sentido que uno asimila cuando ya está viviendo en algún lugar: el sentido que capta el sonido. El ruido de la calle ya se me es familiar: esa joven del mercado con su “¿Qué va llevar? ¿Qué le vendo?”, la veterana que está luego de las siete de la tarde en la esquina frente al mercado diciéndome “Tamales de mole, siete pesitos, joven ¿con salsa, verdad? Pues aquí tiene. Dios lo bendiga”, los fuegos artificiales a las seis de la mañana, la banda callejera por la Real de Guadalupe, el tango esporádico que pone el Quiosco que está en la plaza del zócalo, aquel que dos por tres está en el andador vendiendo chapulines de Oaxaca, el gringo de sombrero y su Lonely Planet, el argentino ese que vende empanadas o alfajores argentinos, justamente; la musiquita de la camioneta del agua, la maldita campanita del recolector de basura en la mañana, el niño que vende caramelos y cigarros, el freno del auto que deja pasar a los peatones por el medio de la calle, el ruido a la lluvia de las dos de la tarde, el veterano ese con la pandereta cantando todos los días a una cuadra del mercado, los ruidos mezclados de las películas que muestran los puestos callejeros de venta de dvd’s.

domingo, 17 de agosto de 2014

EL HOSTEL Y LA POSMODERNIDAD

Hace mes y medio que estoy viviendo en San Cristobal de las Casas, Chiapas, México. Gracias a workaway,  conseguí quedarme en un hostel. La Iguana, se llama. (NdelA: workaway es una página que sirve para intercambiar fuerza de trabajo por alojamiento, comida o dinero)
En el plan de viajar de diversas maneras y hacer las cosas que me parezcan divertidas y con las que me sienta cómodo, tenía muchas ganas de trabajar en un hostel para ahondar en este típico mundo. 
El Hostel, por mi manera de viajar, siempre es el último recurso que utilizo para pasar las noches. Primero está conseguir alojamiento a través de amigos o amigos de amigos. El segundo es Couchsurfing, esa maravilla de página que hace del mundo viajero un mejor lugar para transitarlo. El tercero es mi tienda de campaña, cuando los trayectos son largos y la noche cae, desplegar tu casa móvil y hacer guarida en donde más te guste, es una entrada a otra manera de ver la vida de viaje.