jueves, 18 de septiembre de 2014

FLASHBACK #3.2 LA GUAGA


Atención: Antes de adentrarse en este relato, usted debe leer la primera parte. Indispensable para entender más o menos de lo que estoy hablando porque si no, no va a entender nada (como si quisiera ver Lost o Breaking Bad a partir del cuarto capítulo de la segunda temporada. Ahí usted va a decir: "esto es una porquería, no entiendo un carajo" y deshecha de ver dos de las mejores series de televisión de la historia de la humanidad porque no se tomó la molestia de empezar desde el principio. Así que hagame el favor, y lea el Flashback 3.1 LA GUAGA) (En caso de que usted lo haya leído, olvide todo el comentario anterior)

Aunque en La Guaga sigue sonando la música, en la zona del medio ya no hay gente bailando. Miro y uno de los adolescentes, con una cerveza en la mano, se pone cara a cara con un moreno petiso* de grandes hombros. 
“Huy, flaco. No sabes con quién te metes” me digo. 


miércoles, 17 de septiembre de 2014

FLASHBACK #3.1 LA GUAGUA


Nota Aclaratoria: Querido lector, disculpe usted pero no tengo casi fotos de este viaje, algunas estan en FB pero con mala calidad y no tienen nada que ver con este relato

Enero, 2011
Recuerdo la vez en que bajé de aquel bus de transporte colectivo. Frente a mi, un azul turquesa calmo, austero y acogedor. No habían turistas rubios de pulseras violetas ni reposeras con un mozo sirviendo el mojito. Era una playa totalmente virgen de paquetes y all inclusives. Simplemente llena de esa gente que no son más que personas teniendo un día normal de playa, tomándose la cerveza y bailando al son de una música vibrante y contagiosa.

miércoles, 10 de septiembre de 2014

PENSAMIENTOS DE UN MIERCOLES EN LA MAÑANA

Al respecto de las cosas qué pensar y todo eso, le propuse nuevamente una intervención al zoquete éste que tengo por compañero de viaje y me decidí a contrarrestar tanta solemnidad en el discurso del viajar y todas esas mierdas. 
Hola, soy Eduardo López y esta será mi segunda intervención luego de unas breves recomendaciones del por qué no hay que viajar.

Otra mañana fuera de casa, de mi casa, de aquello que, por más infeliz que me hiciese, sabía que siempre iba a estar ahí. ¡Ay! Es tan lindo saber uno de su infelicidad y estar cómodo en ella. Porque la comodidad, usted sabrá, es ignorancia y la ignorancia es felicidad. He ahí la contradicción.

El día amaneció lloviendo, frio, gris, un asco. Los truenos se sienten con el retumbar de las paredes. La alarma suena ¿para qué mierda la puse? ¿tengo algo que hacer? ¿Quién carajo me apura? Duermo diez o quince minutos más. La puta que lo parió! Tengo que mear. Voy al baño. Aprovecho y abro la mochila, sacó algo de ropa y  decido quedarme levantado, aunque esté lloviendo ¿Justo ahora tenía que empezar la temporada de lluvias? Discrepo con mi compañero de viaje, la lluvia no es solo agua cayendo, es la infamia más celestial que a uno le puede pasar cuando viaja.

domingo, 7 de septiembre de 2014

PENSAMIENTOS DE UNA MAÑANA LEJOS DE CASA


Otra vez ese sonido, el arrullo del agua cayendo sobre ese techo de chapas y maderas. En la cama reposa el susurro de una noche de dulce insomnio. Otra vez, esta vida que elegí me arroja toda su magia.
Un domingo en la tranquilidad de San Cristóbal. Un domingo más que me encuentra sobre la satisfacción que da este eterno presente. Me siento y apronto el mate, ese que me hace acordar de las mañanas en Uruguay, de televisión prendida con ese programa tan de los domingos en la mañana.
Abro el archivo de Word y comienzo a recordar la música de mi cultura. Entro a youtube y ese despertar tan melancólico me lleva a La Trampa, esa que fue parte de mi vida muchos años, tan uruguaya, tan rica en música y contenido.

viernes, 29 de agosto de 2014

SAN CRISTOBAL Y SU IDENTIDAD

San Cristóbal es el santo patrono de los viajeros, los solteros, de los afectados por el dolor de muela y las tormentas. Estoy en la ciudad justa, pensando en que puedo llenar estos cuatro casilleros. Pero, además, es el protector de los camioneros, de los vendedores de frutas, los balseros, aguateros, marineros, automovilistas, del granizo y de los conductores de taxi y autobús. Una cantidad de trabajo tenía este santo protegiendo a toda esa gente. La historia oficial dice que la iglesia lo destituyó de la lista de santos por considerar que no existían pruebas de su existencia (¿acaso tiene pruebas de los otros santos, de Adan y Eva, o de María y su alegato de virginidad?).

jueves, 21 de agosto de 2014

POR LAS CALLES DE SAN CRISTOBAL

Conecto los audífonos a mi celular; ese que sirve de reloj, alarma, posible linterna y reproductor de música. Ese que no tiene señal. Bueno, en realidad tiene señal pero el chip es de una compañía uruguaya. No tiene crédito, no tiene roaming (si es así como se escribe) (en realidad nunca pude comprobar si tiene o no, no sé cómo hacerlo). No lo uso como celular. No hace falta tener uno (¡qué Punk lo mío!)
Hace tiempo que estoy en San Cristóbal. Asimilé el último sentido que uno asimila cuando ya está viviendo en algún lugar: el sentido que capta el sonido. El ruido de la calle ya se me es familiar: esa joven del mercado con su “¿Qué va llevar? ¿Qué le vendo?”, la veterana que está luego de las siete de la tarde en la esquina frente al mercado diciéndome “Tamales de mole, siete pesitos, joven ¿con salsa, verdad? Pues aquí tiene. Dios lo bendiga”, los fuegos artificiales a las seis de la mañana, la banda callejera por la Real de Guadalupe, el tango esporádico que pone el Quiosco que está en la plaza del zócalo, aquel que dos por tres está en el andador vendiendo chapulines de Oaxaca, el gringo de sombrero y su Lonely Planet, el argentino ese que vende empanadas o alfajores argentinos, justamente; la musiquita de la camioneta del agua, la maldita campanita del recolector de basura en la mañana, el niño que vende caramelos y cigarros, el freno del auto que deja pasar a los peatones por el medio de la calle, el ruido a la lluvia de las dos de la tarde, el veterano ese con la pandereta cantando todos los días a una cuadra del mercado, los ruidos mezclados de las películas que muestran los puestos callejeros de venta de dvd’s.

domingo, 17 de agosto de 2014

EL HOSTEL Y LA POSMODERNIDAD

Hace mes y medio que estoy viviendo en San Cristobal de las Casas, Chiapas, México. Gracias a workaway,  conseguí quedarme en un hostel. La Iguana, se llama. (NdelA: workaway es una página que sirve para intercambiar fuerza de trabajo por alojamiento, comida o dinero)
En el plan de viajar de diversas maneras y hacer las cosas que me parezcan divertidas y con las que me sienta cómodo, tenía muchas ganas de trabajar en un hostel para ahondar en este típico mundo. 
El Hostel, por mi manera de viajar, siempre es el último recurso que utilizo para pasar las noches. Primero está conseguir alojamiento a través de amigos o amigos de amigos. El segundo es Couchsurfing, esa maravilla de página que hace del mundo viajero un mejor lugar para transitarlo. El tercero es mi tienda de campaña, cuando los trayectos son largos y la noche cae, desplegar tu casa móvil y hacer guarida en donde más te guste, es una entrada a otra manera de ver la vida de viaje.

viernes, 25 de julio de 2014

Cinco razones para no viajar (y una para hacerlo)

Hola, mi nombre es Eduardo López. Hace varios años que sigo esto de blogs de viajes y toda esa mierda. La verdad que lo leo por puro entretenimiento, porque es increíble como la estupidez puede ser tan colectiva ¿Acaso esta gente no se da cuenta que en algún momento se les va a terminar la pavadita de irse de viaje y que no tenga consecuencias en el futuro? Me pone las bolas de punta cuando veo el mismo discursito ese de seguir tus sueños, vivir el momento o disfrutar la vida. Eso no son más que cosas de moda como el jeans localizados o las Spice Girls.
He decidido poner en cuestión esto de viajar porque los veo muy entusiasmados con toda esta porquería de blogs, redes sociales y libros hippies, así que me he comunicado con Nicolás para poder publicar algo en su blog, ya que cómo bien dicen: para alzar tu voz contra aquello que quieres derrocar debes utilizar los canales de tu enemigo (como lo hace Calle 13 saliendo en MTV) (que de todas maneras esos son unos vendedores de humo y mentiras, cantandole a Latinoamerica y de Darle la vuelta al mundo, como si fuese tan fácil).
He aquí cinco razones por las cuales no hay que viajar.
(NdelA: Por negociaciones, el autor original del blog tendrá derecho a respuesta al final de esta entrada y colocar fotos a su gusto y conveniencia) (NdelA 2 : he sido obligado contra mi voluntad a ceder en esta negociación)


sábado, 19 de julio de 2014

SAN CRISTÓBAL y mucho por escribir

La hoja está en blanco. La miro con extrañeza, alejado, ajeno.
En esa crudeza de la blancura textual me encuentro.
Ideas, muchas. Historias, un millón. Simpleza para escribir aquello que pienso, cero.
Porque la escritura, ademas de otras muchas cosas, es simpleza. Eso del ser capaz de traducir en letras aquello que se quiere expresar.
Tengo muchas ideas e historias para contar, pero no sale nada. Todo se borra, se tacha o se pierde en algún archivo word guardado en alguna carpeta que está dentro de una carpeta más grande que comprende a todos esos archivos que uno guarda en el escritorio y para no borrarlos, cuando está toda la pantalla llena de iconos, los guarda en esa carpeta que usted nunca va a encontrar porque poseen nombres de archivos tales como “Nueva Carpeta” o “Nueva Carpeta (5)” (¿Dónde mierda quedaron las carpetas número dos, tres y cuatro?).


domingo, 6 de julio de 2014

Crónica inconclusa de un día en autostop


Un calor importante hacía en la ruta. Yo iba cargando con Godzilla y Godzuki que hacían que sintiese el peso del camino. Godzilla, la mochila grande, carga con las pocas ropas que llevo, algo de aseo personal, la carpa, enchufes para los cuatrocientos mil aparatos electrónicos con la que viaja un nómada posmoderno: cables de cámara de fotos, de ebook, de computadora, de mi celular de Uruguay que lo uso solo como alarma y el bendito cable de la máquina de afeitar que casi ni la uso a la pobre...inclusive el otro día me dije que me iba a afeitar, me miré al espejo y me vi  no solo con barba sino que también con el pelo atado y el pantalón verde a rayas que me compré en el mercado de San Cristobal. Me miré de nuevo y vi a un hippie en frente mio ¡Puta madre! ¿cómo no vi venir este destino? ¿cómo es que esta metamorfosis me vino sin aviso? Allí me quedé parado. No me afeité ni me corté el pelo, me dio una especie de culpa porque me hubiese sentido un Michael Jackson poniéndose base blanca en su cara.